Los hermanos Juliá están a la espera de la definición del juicio por el que se los acusa del delito de narcotráfico. El fiscal Benages cree que el empresario aeronáutico integraba una organización narcocriminal que el 2 de enero de 2011 intentó introducir 944,5 kilos de cocaína en un lujoso jet que aterrizó en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.
En esa misma ciudad, en el centro penitenciario Brians, permanecen los acusados con prisión preventiva, a la espera del fallo. Las personas que tuvieron acceso a ellos (solamente pueden recibir dos visitas por mes) aseguran que Gustavo Juliá está tranquilo, entero y dispuesto a afrontar la decisión que tomen los jueces, tras el duro alegato del fiscal David Benages.
Según le confió al diario La Nación uno de sus abogados, Carlos Broitman, Gustavo cree que “el alegato del fiscal fue una fábula”, y que “no existe prueba alguna que me pueda endilgar por tan atroz delito”.
En tanto su hermano, Eduardo Juliá, también cumple la prisión preventiva, pero en una unidad diferente a la de su Gustavo. Según los abogados, el piloto “está más fuerte que antes. “Nos dijo que prefiere ser un inocente en la cárcel antes de ser un culpable en la calle”, sostuvieron los defensores.
Anteayer el representante del Ministerio Público pidió una pena de prisión de 13 años y una multa de 140.000.000 de euros.
fuente infobae