La costosa propiedad es el lote 130 de Puerto Panal, un club de chacras sobre el río Paraná de las Palmas, que cuenta con todas las comodidades habituales de un barrio cerrado, incluyendo canchas de polo, tenis y senderos para practicar equitación.
Entre los vecinos, se encuentran el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, que en el año 2007 compró un inmueble de casi cuatro hectáreas.
De acuerdo con la publicación, el vendedor fue el empresario Sebastián Maronese, un ingeniero con larga trayectoria en la industria de la construcción, quien –entre varias obras– edificó el estadio de Mar del Plata. Su esposa es Teresa Gruneisen, heredera de una gran fortuna en los años 90, con la venta de la petrolera Astra a Repsol YPF.
La revista basó su historia en “seis fuentes” off the record, entre las que se encontrarían “propietarios y/o testigos vinculados con el club”, quienes aseguraron que Máximo compró esa casona y afirmaron que la cifra de la operación fue de 2,2 millones de dólares.
Hasta el momento, la única prueba documental son dos liquidaciones de expensas. Allí no aparece el hijo de la Presidenta, sino el nombre de otra persona: Osvaldo Sanfelice. Es un ex director de Rentas de Santa Cruz y un socio histórico de la familia Kirchner en negocios inmobiliarios en la Patagonia.
El patrimonio de Máximo se incrementó el año pasado, debido a la herencia que cobró tras el fallecimiento de su padre.
En su última declaración patrimonial, Cristina Fernández informó que heredó unos 31 millones de pesos del ex presidente, lo que significa que su hijo mayor recibió una cifra cercana a los 15 millones.
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