La escenificación de la alianza entre Hugo Moyano y Luis Barrionuevo no se dio en la sede de la CGT ni en un contexto sindical. Tampoco en la calle, rodeado de manifestantes y de un clima de protesta. Se concretó anoche en el estadio Luna Park durante un concierto de tango para homenajear al artista Hugo del Carrill al cumplirse 100 años de su nacimiento.
Pasaron cuatro años de desencuentros y de una furiosa rivalidad entre el jefe camionero y el líder gastronómico. Ni siquiera se hablaron. Cruzaron acusaciones y avivaron su disputa a través de peleas retóricas magnificadas por los medios.
Pero todo cambió cuando hace un mes unificaron sus fuerzas para reclamar al Estado por los fondos de las obras sociales sindicales. Puro pragmatismo gremial. Luego vino el paro nacional del 20 de noviembre. Y ahora esta amistosa reunión en el Luna Park no hace más que impulsar lo que es ya casi un secreto a voces: el regreso de Barrionuevo a la CGT, al mítico edificio de Azopardo 802.
“Vamos a tomar la CGT Azopardo”, bromeó anoche Barrionuevo, cuando LA NACION lo consultó sobre el regreso. Estaba sentado en la primera fila, con Moyano a su izquierda, y el panadero Abel Frutos, a la derecha. Frutos es el secretario gremial de la central moyanista y fue uno de los nexos para que los “popes” sindicales hicieran las paces. Se avanzó anoche en los detalles de lo que será una semana clave para los sindicatos enfrentados a la Casa Rosada. Moyano convocó a un Comité Central Confederal para el jueves que viene. Se resolverá extender el mandato de Oscar Mangone, jefe del Personal del Gas, al frente del estratégico comité arbitral, cuya función es dirimir las disputas por encuadramiento. Pero lo novedoso será que Mangone estaría acompañado en el comité por el barrionuevista Carlos Acuña (Personal de Estaciones de Servicio). De concretarse, será la unificación de la central moyanista con la Azul y Blanca que encabeza el referente gastronómico.
Sin embargo, en ninguna de las dos CGT se animan a dar por cerrada la unificación. En las dos orillas no se olvidan de que Moyano y Barrionuevo no se hablaron durante años, en los que se cruzaron críticas y amenazas.
Barrionuevo es pesimista al imaginar la relación a futuro del movimiento obrero con el Gobierno. Incluso se anima a augurar una pronta fuga de gremios de la CGT oficialista, que encabeza el metalúrgico Antonio Caló. El pronóstico del gastronómico fue el siguiente: “Como el Gobierno no les va a dar nada, a los muchachos no les va a quedar otra que venirse con nosotros. Vendrán o nos encontraremos reclamando juntos en la calle”.
Pero al menos anoche, durante unas horas, Moyano y Barrionuevo dejaron la política y los acuerdos gremiales a un lado. Disfrutaron de la Orquesta de la Ciudad de Buenos Aires y el Sexteto Galván, y de Raúl Lavié, entre otras estrellas del tango que desfilaron por el Luna Park.
fuente lanacion