No distinta sería su mirada, si se posara aquí, del otro lado del mar, y contemplara las acciones de quienes nos gobiernan.
Destruyen valores y símbolos, y los van reemplazando con otros. A la dignidad de honrar las deudas le oponen la supuesta dignidad de no pagarlas. Para lo cual, indefectiblemente, disponen como propio de un bien que les es ajeno, que es buque pero que también es símbolo, símbolo de Libertad.
“¡Oid mortales!, el grito sagrado: ¡Libertad!,¡ Libertad!, ¡Libertad!”
Alberto Ignacio Mraz Arancibia
DNI 25.317.576