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Fallecimiento del General Iberico Sanit Jean

Redacción TN by Redacción TN
7 octubre, 2012
in Opinion
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Ese fallecimiento se precipitó, pura y exclusivamente, en virtud del trato brutalmente cruel y denigrante al que fue sometido el General Saint Jean  derivado,  su vez.  de  un confinamiento en una Unidad Penitenciaria incompatible –de por si – para una persona valetudinaria que ,además, por ocho informes médico periciales oficiales, fue declarada inepta para ser sometida a proceso, sumado ello a la más que precaria condición de salud del mismo General  Ibérico Saint Jean circunstancia ésta   que obligaba a otorgarle desde un primer momento  cuanto menos la correspondiente prisión domiciliaria; el  deceso se produce en este caso cerca de los noventa años de edad. En este punto la emergente responsabilidad del Estado Nacional (arts.902, 1068, 1072 C.Civil) en virtud de las razones que específicamente  llevaron al fallecimiento del General Saint Jean resultan manifiestas e inocultables a esta altura ; ello  más allá de lo abandónico que obviamente  resulta el solo hecho de  confinar a una persona mayor de ochenta años de edad a un encierro penitenciario. 
 
4. Desde otra perspectiva , el racconto  reseñado viene a cuento por cuanto el artículo 7 del Estatuto de Roma, antecedente inmediato de la Corte Penal Internacional, establece con absoluta claridad el verdadero alcance conceptual de crimen aberrante o de lesa humanidad, vinculado a la desaparición forzada de personas. Y, en tal inteligencia, quedan comprendidos tanto los cometidos por el aparato represor estatal como así también los crímenes aberrantes cometidos por las organizaciones terroristas, en tanto y en cuanto éstas últimas mostraban un claro esquema organizacional similar a los ejércitos convencionales ( ver dictamen del Fiscal General doctor Luis G. Moreno Ocampo en el caso “Milosevic” CEDH).
 
5. Y bajo dicho prisma,  el brutal homicidio perpetrado el 25 de septiembre de 1973 respecto del ex dirigente gremial José A. Rucci por parte de un comando guerrillero,  reviste incontrovertiblemente categorización de crimen aberrante o de lesa humanidad, contrariamente a la solución dada por el señor  juez federal doctor Ariel Lijo. Idem los homicidios de Paula Lambruschini (1978) , del Almirante Hermes Quijada (1973) , del Coronel Camilo Carlos Gay(1974)  masacrado con motivo del copamiento llevado a cabo en el 24  de enero de 1974 por la  organización subversiva constituida en forma combinada por Montoneros y ERP que pergeñó  aquella irrupción camuflados y disfrazados con uniformes militares (similares a los originales utilizados por personal de las Fuerzas Armadas Argentinas de aquel entonces). Y ni que hablar del esquema organizacional aplicado por ese grupo subversivo similar al de las milicias convencionales. Al respecto, vale recordar expresiones del ex Presidente constitucional –Juan D. Perón-, con motivo del brutal homicidio del que fue víctima, entre otros, el Coronel Camilo Carlos Gay, a manos del accionar subversivo.
 
6. Viene a cuento, por lo demás, y a propósito de la comentada visión unidireccional que en materia de derechos humanos viene proponiendo cierto sector de la dirigencia política argentina , aquella fantástica reflexión del doctor Julio María Sanguinetti (“La agonía de una democracia”, Ed. Taurus -2008- ), cuando parafraseando al búlgaro  Tetzvan Todorov el erudito pensador uruguayo señaló que una de las características más salientes de los regímenes totalitarios que emergieron en el mundo a finales del siglo XIX y que se fueron consolidando a comienzos del siglo XX consistió en la sistemática supresión de la memoria como instrumento apto de reconstrucción de los procesos históricos.
 
7. En esa misma línea de reflexión, el doctor Sanguinetti, al reconstruir el proceso histórico que -comenzado en 1963- terminó por aniquilar el sistema democrático uruguayo en 1973, explicó claramente que la caída de las instituciones democráticas en la República Oriental del Uruguay, se debió en gran medida ( y entre otros múltiples factores) al acaecimiento de un proceso irreversible de radicalización ideológica que terminó por suprimir a la memoria como herramienta imprescindible en todo proceso de reconstrucción de sucesos pasados. El esquema violencia política que la organización guerrillera tupamaros articuló gradualmente contra al gobierno constitucional del Presidente –Dr. Jorge Pacheco Areco-, terminó por aniquilar la tolerancia, y luego de perdida ésta, feneció la libertad; de allí la irrupción del golpe de estado asestado por el Gral. Gregorio Álvarez en 1973  y la caída de las instituciones democráticas en el Uruguay.  
 
8. Así explicaba el distinguido pensador uruguayo, que el pasado es la materia prima y la perspectiva -objetiva y lealmente aplicada- se erige en la herramienta apta e ineludible de reconstrucción de los procesos históricos.
 
9 . La postura del doctor Sanguinetti en materia de Derechos Humanos, de similar problemática a la suscitada en la Argentina, refleja con claridad acerca de la necesidad impostergable de proponer una visión integral y genuina en materia de afectaciones con abstracción de condicionamientos ideológicos.
 
10. . En este punto -y en el transcurso de la primer gestión presidencial del doctor Sanguinetti (1985-1990)- el pueblo uruguayo laudó y votó a favor de la denominada ley de caducidad que fuera sometida a plebiscito; es decir, la sociedad uruguaya allá por 1986 dijo en forma mayoritaria que la única forma de construir un sólido esquema de pacificación a futuro conllevaba a amnistiar todos los crímenes cometidos en una y otra dirección durante aquel trágico tramo de la historia uruguaya.
 
11. Esto es, esa amnistía debía incluir tanto los crímenes cometidos por las organizaciones guerrilleras que irrumpieron en la vida institucional uruguaya a partir de 1963 como los otros crímenes cometidos desde el aparato represor del régimen de facto encabezado por el General Gregorio Álvarez a partir de 1973.
 
12. Desde luego que el tiempo actual viene a mostrar como los recurrentes procesos de radicalización ideológica se erigen en factor insalvable para honrar cualquier perspectiva histórica que se precie de narrar los sucesos a partir de un estricto rigor de verdad integral; y a su vez, para sustentar procesos de pacificación ciudadana.
 
13. A los efectos de ubicar la referencia en su correcto contexto vale recordar que en el transcurso del mes de diciembre del año 2.008 el doblemente electo Presidente de la República Oriental del Uruguay –doctor Julio María Sanguinetti- lanzaba en la ciudad  de Montevideo a conocimiento de la opinión pública una exquisita pieza historiográfica condensada, no ya en un libro de tesis, sino –por el contrario- en un relato lineal acerca de los trágicos episodios que tuvieron lugar a partir de 1963 y que marcaron el principio del derrumbe de las instituciones democráticas del vecino país en 1973 ( “La Agonía de una democracia”, “Proceso de la caída de las instituciones en el Uruguay” -1963-1973-).
 
            14. En dicha pieza historiográfica , el formidable pensador, periodista e historiador explica como a partir del 8 de febrero de 1973 el Ejército del vecino país irrumpió en escenario político nacional, desacatando la autoridad del entonces Presidente constitucional y emite sendos comunicados dando a conocer su programa.
 
            15. Narra  –y demuestra- por cierto  con sobrado material probatorio el doctor Sanguinetti que, pese a la explícita oposición del Contralmirante Zorrilla, el entonces Presidente Juan M. Bordaberry terminaría capitulando con el poder militar de la época en la Base Militar de Boiso Lanza.
 
16. El proceso de derrumbe institucional tendría su efectiva culminación, explica del doctor Sanguinetti, en la madrugada del 27 de junio de 1973, cuando el factor militar de la época clausuró el parlamento uruguayo, y tomó por asalto el poder político.
 
            17. Se clausuraba así, agregó el doctor Sanguinetti,  una década de enfrentamientos iniciada allá por el año 1963, cuando se registró la primera acción de una violencia política dirigida a sustituir el régimen democrático por un gobierno revolucionario, inspirado en la versión comunista inspirada en la cuba castrista, de aceitada consolidación romántica con el comunismo de versión stalinista, que supo inspirar el puente ideológico-político trazado a los comienzos de los años sesenta  por la dupla Nikita  Kruschev- Fidel Castro. 
 
            18. Dicho sea de paso, el transcurso del tiempo, y el desarrollo mismo de la historia se encargaría, en este punto, de reafirmar aquella formidable definición de Sir Winston Churchill. “El comunismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la prédica de la envidia, y su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. 
 
19  . Añade el doctor Sanguinetti, con impecable prosa narrativa, que en aquel escenario mundial caracterizado por la guerra fría, el pueblo uruguayo se deslizó hacia un enfrentamiento al que nadie fue ajeno. La irrupción militar es caracterizada con singular  precisión  por el doctor Sanguinetti; y  consistió en el último acto que dio lugar a aquellos episodios trágicos, sobreviniendo por entonces  un régimen dictatorial que pasó a ocupar el escenario político nacional durante otra década; la irrupción de dicha  dictadura –narra  el doctor Sanguinetti- tampoco explica la anterior aparición del movimiento subversivo. Y en esa dialéctica de la fuerza (subversión-represión) se pedería en primer lugar la tolerancia y luego la libertad. 
 
            20 . Primero vinieron los que incendiaron la casa; luego llamaron a los bomberos a apagar el incendio, y estos se quedaron con la casa”; así con esa sencilla y contundente descripción el doctor Sanguinetti tradujo a lenguaje común y cotidiano una síntesis clara acerca de lo acontecido.
 
21. “La verdad sólo puede existir bajo la figura de un sistema (“Obras Completas” de José Ortega y Gasset, T. II, pág. 27. Ed. Taurus, Madrid, 2005).” “Por ello, y en línea con ese axioma, cuando se busca la verdad apoyada en un estricto rigor científico, el tratamiento fragmentado y asistémico de un tópico -o problema- conducirá-inexorablemente- a la aporía”. “La primera de las fuerzas que mueven al mundo es la mentira” (Jean François Revel, “El conocimiento inútil”, diario Le Monde).
 
22. “La historia, maestra de la vida, como decía Cicerón, ha de contarse sin pasión ni abuso, pues si imprescindible es la memoria para entendernos a nosotros mismos, nada hay más peligroso que reconstruir el pasado en función de intereses circunstanciales”. (Julio M. Sanguinetti, “Historia de dos Ciudades”, La Nación, 11/08/06).
 
 
  
 
Guillermo J. Tiscornia
 
Ex juez en lo Penal Económico
 
guilletisco@ hotmail. com
Tags: Fallecimiento del General Ibérico Sanit JeanOpinión
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