Los “retoques” al Código Civil donde se pretende regular sin el imprescindible debate plural la comercialización de vientres, la debida fidelidad entre cónyuges, o el divorcio en pocas horas por voluntad de solo una de las partes, son algunos de los temas de derecho de familia que alarman a especialistas y religiosos. El no explicitado apuro por realizar una reforma inconsulta en una sociedad respetuosa de principios y valores acuñados por generaciones y religiosamente creyente, no encuentra sustento que justifique tamaña alteración.
Cuando el legislador no respeta la idiosincrasia de la sociedad que representa, y además legisla contra la voluntad implícita y explícita del ciudadano, el “producto ley” que promulga además de carecer de esencia y legitimidad deviene inconstitucional y aberrante. Necesariamente debemos pensar en este caso que las leyes caprichosas encuentran fundamento en una intencionalidad política espuria.
Con respecto al comercio y la industria, ante la falta de reglas y parámetros claros para producir y comerciar -peor aún cuando lo que se fabrica tiene algún componente importado-, se logra desalentar cualquier posible inversión. Asimismo con una moneda artificiosamente sobrevaluada y en consecuencia rechazada como medio de pago en el exterior, el riesgo no es alto ni bajo: Es incalculable.
Con mucho mayor claridad se visualiza el interés político cuando a puro empellón pretenden modificar el derecho de propiedad consagrado en nuestra carta magna, lo que representa un peligroso e ilegítimo avance sobre los derechos individuales. Nuestra Constitución prevé el instituto de la expropiación para contados casos donde hay un interés público superior y puntual en juego. Obviamente no es el caso de los clubes de campo a los que pretenden dejar sin la más mínima seguridad en virtud de una pretensa integración que no resiste ningún análisis. Resulta curioso que hablen de integración quienes solo incorporan en sus filas a los que se someten a su pensamiento único, pétreo e indiscutible. Resulta vergonzante que tras más de nueve años en el gobierno señalen la profundización de un modelo, que si existió fue de exclusión, ya que creó más miseria.
El uso permanente de atropellos y manotazos de ahogado desde el poder, nos empuja a situaciones como la inopinada incautación de YPF que derivó hace pocos días en el pedido lastimoso que debió lanzar el CEO de la “empresa recuperada” solicitando al empresariado más que una inversión una donación patriótica. Miguel Galuccio, un ingeniero especializado en petróleo cuya capacidad es reconocida internacionalmente acudió al pedido de hacer de YPF una empresa rentable. Jamás imaginó encontrarse con tantos obstáculos de índole no ya técnicos sino meramente políticos para lograr su cometido. Y si esos escollos políticos persisten, el ridículo costo de mantenimiento diario de Aerolíneas Argentinas resultará una nimiedad ante lo que nos puede costar la petrolera por hora. Seguiremos además importando combustibles con los trastornos que ello acarrea a la economía nacional y al bolsillo del ciudadano.
No entenderemos la realidad si no nos percatamos que la seguidilla de desgraciadas curiosidades enunciadas más arriba no resultan casuales. Se han instalado en la opinión pública varios temas que no tenían la menor premura. La finalidad es disfrazar a la democracia como urgida por actuar en una enorme cantidad de frentes a la vez, así como las partidas simultáneas de ajedrez. En buen romance, muchos de los temas, por espinosos o ridículos que parezcan y efectivamente lo sean, han movido a la sociedad a debatirlos acaloradamente. Algunos son proyectos de ley que de antemano sabemos van a ser tachados de inconstitucionales, lo que no resulta óbice para que la gente se enganche como pez en el anzuelo con los distintos focos de distracción.
Nuestra democracia no solo es joven. Además está deliberadamente mal desarrollada para que no pueda ser explicitada, entendida ni ejercida en plenitud. Cuando la excepción pasa a ser la norma, cuando el funcionario público compra en contratación directa papelitos de colores por millones de pesos omitiendo el llamado a licitación, y sin que ello merezca el inmediato reproche judicial y la suspensión en su cargo, es cuando nos damos cuenta que votamos y compramos una democracia meramente declamada y bien maquillada para que le calce el disfraz.
Se discute aún la existencia de Sun Tsu, pero no la obra que se le adjudica “El Arte de la Guerra y la Estrategia” que se habría escrito unos 400 años A.C. Ya entonces se afirmaba que el arte de la guerra se basa por completo en el engaño. Se aconsejaba usar señuelos para hacer caer en la trampa al enemigo y simular desorden para caer sobre él por sorpresa. Siguiendo esos lineamientos, un tema que se fue instalando por etapas, con marchas y contramarchas provocadas adrede, es el de la re reelección. Hoy no caben dudas que es el objetivo prioritario del cristinismo que busca reverdecer su hoy alicaído poder. La Cámpora y otras organizaciones más o menos aguerridas se crearon con ese objetivo.
De persistir la casi nula actividad del arco opositor, si no logra el oficialismo su meta de impedir la alternancia y perpetuarse en el poder, nos enfrentaremos a un peligroso vacío de poder. En ese caso, ante la inexistencia de un partido o coalición que pueda asumir en 2015 con un exhaustivo análisis de la realidad social, económica y política del país, con apoyo en las urnas y con el democrático contralor de una sana oposición, corremos el riesgo de quedar en manos de inexpertos, inescrupulosos, advenedizos y corruptos. O sea, más o menos lo que tenemos hoy, pero con otro presidente.
Abogado (Justa Causa)
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