Lugo fue removido de su cargo conforme los mecanismos naturales e institucionales previstos en la Constitución Paraguaya; en ese punto pareciera que su responsabilidad política derivada de la masacre producto de un virulento desalojo que provocó la muerte de 17 personas deviene por caso incontrovertible.
¿Será acaso que la doctora Fernández de Kirchner teme beber en un futuro de la misma medicina que le fue suministrada al colega Lugo?.
Obviamente que la creciente conflictividad social consecuencia del marasmo que vive la castigada Republica Argentina constituye material fértil para que episodios como los que enlutan a la hermana República del Paraguay puedan repetirse en la Argentina, tal como sucedió con el caso de la toma del Parque Indoamericano.
Doctora Fernández de Kirchner, no induzca a sus colegas de la región a buscar un antídoto para ponerse a salvo de indiscutibles responsabilidades políticas consecuencia de su nefasta, irresponsable gestión, enmarcada en una administración signada por la prepotencia y un marcado contorno de ineptitud e ineficiencia para resolver los problemas del país.
Guillermo J. Tiscornia
guilletisco@hotmail.com