Pero esta semana el premio se lo lleva el peronismo, el de la vereda oficialista que, ya se sabe, en estos tiempos es la vereda del sol. Los antecedentes se remontan a los años setenta, aquella década que todavía se nos quiere vender cómo demasiado romántica cuando sus años se dividieron entre los de la violencia entre la guerrilla y las bandas paraestatales, y que terminó en el horror de la dictadura, la represión de Estado y los desaparecidos.
n La pelea del sillón. Afortunadamente, la batalla de estos tiempos no tiene balas ni muertos que llorar. Tal vez un poco de extorsión mafiosa en algún momento o de amenaza bloguera en otros pero la pulseada es bastante más light acorde a estos días de niguiris y blackberrys. El último dolor de cabeza de Hugo Moyano es La Cámpora, la organización que fundó Máximo Kirchner para nuclear a militantes jóvenes y a la que ahora se acerca cualquier burócrata kirchnerista intrépido que tenga menos de 45 años. El poderoso jefe de la CGT está furioso porque los chicos kirchneristas (claro que él no usa la palabra “chicos”) se quieren quedar con todos los sillones de los directorios de 42 empresas privadas importantes, herencia de cuando la Anses estatizó los fondos de las AFJP. Y los gremialistas quieren un pedazo de esa torta, como en los viejos tiempos de las empresas de servicios en manos del Estado. Ya se ve que no es una pelea ideológica. La cosa es por plata.
n Qué pasa general. “Estos son los nuevos imberbes que nos quieren llevar por delante”, brama un jefe sindical con recuerdos de aquellos días tumultuosos. Y usa el término “imberbe”, el que popularizó Juan Domingo Perón el 1 de mayo de 1974. En dos meses se iba a morir y eligió ese discurso de despedida para avalar al sindicalismo de derecha y al jefe de la Triple A, el nefasto José López Rega, y terminar apuntándole al movimiento Montoneros, cuyos integrantes reaccionaron abandonando la Plaza de Mayo y pasando luego a la clandestinidad, el prólogo del baño de sangre que pronto enlutaría a la Argentina. Muy lejos de todo aquello, los gremialistas de hoy (algunos de ellos muy prósperos) plantean una disputa con los jóvenes K que tuvo su capítulo en el reciente acto político de Cristina en la cancha de Huracán y tendrá su respuesta el 29 de abril, durante la movilización que hagan Moyano y sus muchachos para reivindicarse sólo a sí mismos.
n Alta definición. Dicen que la Presidenta prefiere a los congéneres de su hijo (como Diego Bossio, 31 años y titular del Anses) y amaga con alejarse de los sindicalistas que la amenazaron con un paro nacional cuando la justicia suiza hizo foco sobre el patrimonio de Moyano. Habrá que seguir esta película, la versión HD de una de nuestras desgracias en blanco y negro.
fuente cronista.com