Con una sola frase, el jefe del PJ ayer dejó en claro a quién respaldará como mandamás del peronismo en la provincia más influyente del país, clave para 2011. En medio de la ebullición provincial y las resistencias internas a la conducción partidaria del camionero -sobre todo de los intendentes del conurbano-, el jefe político del oficialismo lanzó en público, por primera vez, su respaldo expreso al secretario general de la CGT.
Fue después de haber acompañado a otro acto a la Presidenta, en La Matanza, donde inauguró un centro de distribución de Coca-Cola. Kirchner compartió escenario con Moyano, con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y con el gobernador Daniel Scioli. Otro gesto curioso que, como anteayer en Morón, adquirió especial interés después del reto público de hace dos semanas, que provocó un tembladeral interno en las filas del PJ bonaerense.
Kirchner y la Presidenta ayer le propinaron muestras de indiferencia. Se notó en la recorrida de la planta, previa a los discursos. Cristina Kirchner hablaba con ganas con los encargados de la compañía, mientras el ex presidente sonreía y hacía chistes con Moyano y Moreno, que paseaba a sus anchas por el predio, ubicado al lado del Mercado Central, donde tiene un rol clave. Scioli miraba solo desde un costado.
Relación de confianza
El camionero compartió ayer algunas infidencias con el ex presidente. Después fue elogiado varias veces en público. Primero por Carlos Salazar, el mexicano que aquí dirige Coca-Cola. "Usted alineó a los trabajadores a las nuevas formas de trabajo", afirmó en su discurso. La Presidenta lo recordó. "Para los que dicen que Moyano siempre se está peleando. ¿Vio que un empresario habló bien de usted?", le habló, mirándolo desde el atril, tras haber hecho una defensa cerrada del modelo económico oficial.
Atento a los gestos políticos, esta semana Moyano fue expeditivo. Llamó a una reunión del consejo bonaerense del partido para la semana que viene. Entre hoy y el viernes ultimará los detalles para su anunciada "dinamización" del partido.
La palabra inquieta a los intendentes, preocupados por el avance en los distritos de la propia corriente política del sindicalista. Después del reto de Kirchner a Scioli, muchos jefes territoriales se alinearon detrás del gobernador, preocupados por su futuro de dominio. El temor al líder gremial influyó en los contactos.
Scioli ayer siguió desde lejos los movimientos del matrimonio presidencial y los saludos a los militantes que gritaban contra las vallas que eran "la banda de Moreno". Al final, Kirchner paró para hablar. Dijo que estaba bien después de su operación, "pese a los pronósticos agoreros de algunos", antes de que le mostraran una foto de Scioli con Macri. Sonrió. Sólo dijo que era parte de "la convivencia democrática".
fuente lanacion