Los alumnos del colegio Mariano Acosta, uno de los más emblemáticos de la ciudad y al que acuden unos 2.000 alumnos, retomarán mañana la ocupación, pero sólo en el nivel secundario, en el que no se dictarán clases. "Nosotros obtuvimos un buen plan de obras que empezarán todas este año, pero todavía no aparecieron los operarios a trabajar en la escuela", dijo Tomás Lerer, del centro de estudiantes de ese colegio.
El joven destacó que "si pudimos obtener este plan de obras es por la lucha de los chicos de los otros colegios que no obtuvieron nada, por eso decidimos, en solidaridad con ellos, tomar el nivel secundario sin dictado de clases".
Autoridades educativas porteñas ratificaron que mantendrán reuniones con los directores, padres, alumnos, Consejos de Convivencias y de los derechos de los Niños en cada colegio ocupado y descartaron otra reunión masiva sólo con alumnos.
A la protesta se sumaron ayer las facultades de la UBA de Filosofía y Letras, Sociales, Ingeniería y Arquitectura, también con reclamos por cuestiones edilicias. “El derrumbe edilicio no es exclusivo de la Ciudad. Habría que invitar a Cristina (Kirchner, que apoyó el reclamo) a que recorra las escuelas del Gran Buenos Aires, que están igual o peor que las que dependen de (Mauricio) Macri”, afirmó Alejandro Lipcovich, presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA).
La FUBA programa una gran marcha estudiantil para el 16 de este mes, en ocasión de un nuevo aniversario de `La Noche de los Lápices` junto a docentes y estudiantes secundarios. "Queremos que esa movilización, a la que acudirán representantes de otras provincias, sea el punto de partida para extender el conflicto por la falta de inversión en infraestructura a todo el país", dijo Itaí Hagman, de la FUBA.
Según fuentes oficiales porteñas, sobre un total de 1.200 escuelas -ubicadas en 700 edificios- se encuentran tomados 19 edificios que albergan a 25 escuelas.
Pero el apoyo que la Presidenta de la Nación dio ayer a las medidas adoptadas por los estudiantes, no merecieron solamente la crítica de las autoridades porteñas, sino que hoy se sumaron opositores de opiniones tan diversas, como los diputados nacionales Francisco de Narváez y Fernando “Pino” Solanas.
De Narváez señaló que la presidenta Cristina Fernández "es una irresponsable" por respaldar la toma de escuelas en la ciudad de Buenos Aires.
"Las escuelas tienen que estar en condiciones, siempre, pero inducir a que una forma de protesta es tomar el edificio para manifestar su descontento, es una enorme irresponsabilidad que se transmite en otros actos de gobierno", sostuvo el peronista federal.
En declaraciones radiales, expresó que la Presidenta "está impulsando una condición de rebeldía, que si bien puede tener un derecho ante un reclamo por un edificio en malas condiciones, de ninguna manera ésa es la forma en la cual se debe llevar adelante en la Argentina las situaciones de diferencia", señaló por La Red.
En tanto, el líder de Proyecto Sur consideró que el aval de la mandataria a las protestas por mejoras edilicias "no es la mejor vía" para encarar el problema, y advirtió que "si incentivamos ese tipo de solución en todo los niveles, caemos en una suerte de caos", indicó.
Solanas criticó al gobierno porteño por el estado de "desastre" de las escuelas de la Ciudad pero también cuestionó las palabras presidenciales: "Acá hay que buscar compromisos concretos y que las partes los acepten y también racionalidad, si le pongo un poquito más de nafta a eso…", graficó el diputado de centroizquierda.
Según Solanas, "solución no pasa" por tomar edificios "porque si incentivamos ese tipo de solución en todos los niveles, caemos en una suerte de caos”, aseveró el diputado nacional.
fuente clarin