consideran que el mundo, a partir de las actuales condiciones en esos países y en otros deberán esperar una “nueva ola” de crisis financiera.
En general, todos subrayan la trepada desmesurada del déficit fiscal y los magros balances económicos de Grecia, España, Portugal e Irlanda.
En España, el gobierno de Rodríguez Zapatero, que fue el que más dinero invirtió para aliviar la Aplicará en 2010 una subida del IVA, hasta el 18 por ciento, recortó los gastos corrientes y redujo al mínimo los aumentos en los salarios de los funcionarios públicos. Esperan una tasa de desempleo que podría llegar al 19 por ciento de la masa laboral.
En Grecia se anunció un severo plan de austeridad. El déficit es del 13 por ciento y la deuda pública absorbe el 112 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). El gobierno de Giorgios Papandreu propuso poner en marcha una única escala fiscal progresiva para todas las rentas de hasta el 45 por ciento para los ingresos superiores a 50.000 y 75.000 euros.
En Portugal hay cada vez más endeudamiento público (90 por ciento del PBI) y una importante parálisis en la economía.
Otras naciones europeas, más ricas, no alcanzan a encontrar soluciones. Es el caso de Inglaterra, que tiene un endeudamiento público récord de 178.000 millones de libras (200.000 millones de euros). Ya dispuso un incremento del IVA que volverá al 17,5 por ciento cuando había bajado al 15 por ciento en el transcurso de 2009.
Alemania eligió otra variante. La administración de Angela Merkel cree en la fórmula “menos impuestos, más crecimiento económico”. En enero reducirá la carga a las familias y el gravámen a las herencias. La oposición la crítica: dicen que Merkel se aferra a una “ley de aceleración del endeudamiento”.
