Furia y funerales, tras la explosión en Beirut

Líbano comenzó un período oficial de duelo nacional el jueves, dos días después de que una poderosa explosión en Beirutdevastara barrios enteros en la metrópolis

ajetreada, incluso mientras grupos de rescate de todo el mundo comenzaron a llegar para ayudar en la búsqueda de sobrevivientes.

La cifra oficial de víctimas fatales alcanzaba el jueves 137, y más de 5.000 personas heridas. Toneladas de escombros cubren el área alrededor del epicentro de la explosión en el puerto de Beirut. La verdadera cantidad de víctimas sin embargo no se sabe. Llevará tiempo.

Las excavadoras del ejército libanés remueven la zona del desastre, intentando limpiar las calles para que los trabajadores de emergencia puedan llegar a las áreas más golpeadas. Los residentes de la capital, ampliamente conocidos por su resiliencia, forjada durante años de guerra civil, se distribuyeron por la ciudad para ordenar los restos del desastre y comenzar lo que promete ser una tarea titánica de reconstrucción.

Rima Tarabay, que vive cerca del puerto, capturó el desgaste público con un gobierno dividido en facciones, plagado de corrupción y marcado por la incompetencia.

Explosión en Beirut



Infografía: Clarín

“Los libaneses están en las calles, demostrando una gran solidaridad, y las autoridades están simplemente ausentes”, afirmó. “Es impresionante por una parte, y desolador por otra”.

A los residentes, se unieron cuadrillas de trabajadores de toda la región, que llenaron camión tras camión, con los restos de las personas arrojadas desde sus hogares por la fuerza de la explosión y que terminaron en la calle.

Con más de 250.000 personas desplazadas de sus hogares, los líderes locales dijeron que se estaban organizando para satisfacer sus necesidades. Varios de los hospitales principales de la ciudad no pueden utilizarse, y los funcionarios de salud afirmaron que se están quedando sin insumos para tratar a los heridos.

El puerto era un centro crucial, con el 60% de las importaciones de la nación que ingresaban por allí, en una ciudad que es el motor económico del Líbano. Las operaciones portuarias ahora están paralizadas, y el suministro de granos de la nación voló por la explosión, lo que plantea preocupaciones por la seguridad alimentaria en el país con una población de 6,8 millones de habitantes.