Secretos de la isla de Man: la pequeña “Nueva Zelanda” que desterró al coronavirus

Pocas bromas en laisla de Man, escenario de la competición de motor más peligrosa del mundo (las muertes acumuladas en su famosa carrera de motos son más de

270), paraíso fiscal, que ha tenido su propio programa espacial con tan sólo una población de 86.000 habitantes, y erradicado el coronavirus ​mediante un confinamiento severísimo, elevadas multas y castigos de hasta cuatro semanas de cárcel por incumplimiento.

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Dependencia de la corona británica con su propio Parlamento y ministro jefe (así se llama al primer ministro), ha utilizado su amplísima autonomía (en todo menos defensa e inmigración) para responder a su manera a la pandemia, imponiendo una cuarentena, copiando las tácticas de los países que más éxito han tenido, como Nueva Zelanda, y llevándolas a los extremos. Se han registrado 336 casos con 24 fallecidos (casi todos en una residencia de ancianos, asunto que está siendo investigado), pero hace ya más de un mes que nadie da positivo.

La isla, situada entre Inglaterra e Irlanda, con el clima lluvioso propio de estas latitudes, se cerró totalmente al mundo exterior cuando el virus hizo acto de presencia, hasta el punto de que algunos residentes que estaban de viaje se han pasado meses sin poder regresar.

isla man reino unido

La policía se dedicó a visitar las casas durante el confinamiento para asegurarse de que se aplicaba a rajatabla, algo que en su momento suscitó bastantes críticas.

El premio ha sido que ahora ya abrieron escuelas, piscinas, cines, teatros, pubs y restaurantes, y la gente se puede juntar sin problemas, como antes.

En total hubo 108 detenidos, de los cuales 21 llegaron a dormir en la cárcel (algunos de ellos fueron atrapados haciendo vida normal a pesar de ­haber dado positivo de Covid.

La isla, situada entre Inglaterra e Irlanda, con el clima lluvioso propio de estas latitudes, se cerró totalmente al mundo./ AP

La isla, situada entre Inglaterra e Irlanda, con el clima lluvioso propio de estas latitudes, se cerró totalmente al mundo./ AP

La dependencia de la corona se preparó lo mejor que pudo en febrero, cuando el virus circulaba ya ampliamente por Europa pero en Inglaterra el Gobierno de Boris Johnson pretendía como que no existía. Compró en el extranjero su propio material de protección (guantes, mascaras, batas…) y sus propios tests, almacenándolos en un polideportivo para cuando llegara la ocasión de utilizarlos. Construyó una planta de oxígeno, amplió de seis a dieciocho las camas de cuidados intensivos e impuso límites estrictos de velocidad en las rutas para evitar accidentes.

Esa prudencia llevada al extremo contrasta abiertamente con su lais sez faire en la competición de motos TT (Time Trial), la más importante del mundo junto con dos en Irlanda del Norte, y que este verano ha sido suspendida. Consiste en una semana de entrenamientos y otra de carreras en diversas categorías, y desde que se celebró por primera vez en 1907 han muerto –entre pilotos y espectadores– más de 270 personas.