Cuarentena en las villas: del aislamiento imposible a la explosión de contagios

Los casos positivos de COVID 19 en barrios vulnerables de la Ciudad y el Conurbano​ finalmente estallaron. El número de muertos crece. En la última semana se

cuentan 400 casos y 24 muertes solo en villas de Moreno, San Martín, La Matanza, Merlo y Quilmes. En estos sectores el virus no es la única preocupación. Se camufla con una normalidad avasallante de carencias. Muchos de los vecinos han quedado paralizados, sin trabajo. La gran mayoría vivía de la economía informal y están a punto de cumplir 50 días sin recibir ingresos: sin recibir dinero fresco, ni un peso para nada.

“En todos los barrios a los que voy, la situación es la misma”, cuenta Fernando “el Chino” Navarro, Secretario de Relaciones públicas y parlamentarias de Nación. “Solo en las partes céntricas hay algo de gente. Pero a las dos cuadras, no hay nadie. Los que pueden rebuscársela, tienen muy poco margen. Ganan lo del día. El otro día, en una villa de La Matanza, un padre de familia había salido a vender cosas y le alcanzó para dos paquetes de galletitas y paté. Esa fue la cena, una cena para diez personas. Otras familias almuerzan en los comedores y meriendan algo fuerte y tiran el resto del día. No sé hasta cuándo se aguantará así”.

Clarín recorrió las villas Zavaleta y 31, y la localidad de Cuartel Quinto, una de las más humildes de Moreno y habló con vecinos, sacerdotes y responsables de comedores y merenderos, los emergentes solidarios de tres lugares donde la cuarentena ha sido impracticable y se ha vivido como una verdadera pesadilla. 

Moreno, Cuartel Quinto: el abandono

Cuartel Quinto

Es una vidriera imaginable: la bicicleta, blanca y rosa, rodado para 5 o 6 años y con un cartelito que dice “$2500” se ofrece en una esquina de Moreno Sur; en plena vereda, delante de una persiana blanca de un local cerrado. Los potenciales clientes también parecen invisibles. O no pasan o no la miran: completan una postal típica de la época.

Ollas populares en Cuartel V, Moreno. Foto: Rafael Mario Quinteros

Ollas populares en Cuartel V, Moreno.Foto: Rafael Mario Quinteros

Son las doce del mediodía de un viernes de cuarentena en uno de los municipios más pobres del Conurbano y el Padre Leo, a la vuelta de la bicicleta de la vidriera imaginable, saca cuentas: la primera semana comenzaron con 800 raciones de comida. A la siguiente ya hacían 1200. Hoy, 1600. “Creo que va a seguir creciendo. Estamos preparados para brindar 2500 porciones”, comenta. La Iglesia, desde la pandemia, es más comedor que Iglesia. Desde aquí parte toda la comida que se reparte en Moreno Sur. “Damos la misa por Facebook. Los fieles me dejan comentarios y también me contactan por whatsapp. Se viralizó mi número y me cuentan lo triste y bajoneados que están”.