Arrancó la negociación entre los presos de Devoto y las autoridades tras el violento motín que duró 9 horas

“Nos negamos a morir en la cárcel”. La frase, estampada en una de las banderas que todo el país pudo ver este viernes colgando de los techos del penal de Devoto,

es la consigna que sostienen los 1692 presos que están detenidos en el único penal que aún existe dentro del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. El coronavirus es, en este tiempo, el punto de partida de todo. Y en ese escenario, las cárceles de todos el país viven horas de alta tensión.

Tras nueve horas de motín, que se llevó toda la atención mediática durante este viernes, se logró un impasse (que calmó la tensión al menos hacia afuera del penal) y se acordó una mesa de diálogo. Desde las 10.30 de este sábado están reunidos en uno de los sectores del complejo: la capilla.

Primero se juntaron las autoridades, con referentes claros: Juan Martín Mena, secretario de Justicia de la Nación; Emiliano Blanco, director nacional del SPF, Daniel Morín, presidente de la Cámara Nacional de Casación Criminal y Correccional; y Gustavo Hornos, de la Cámara Federal de Casación Penal. Luego de algunos minutos de diálogo, se reunieron con los delegados de todos los pabellones, que en el acta firmada estuvieron representados por los detenidos Guillermo Álvarez, Carlos Palazzo, Eduardo Vera y Ricardo Castro.

El encuentro no parece ser el único que se desarrollará en este contexto de crisis carcelaria, disparada por la pandemia del COVID-19 aunque con los ingredientes con los que viene lidiando el sistema penitenciario desde hace años. El acta firmada este viernes cierra con un apartado en el que se enumeran los cinco puntos a tratar en el cónclave. También está en el penal representantes de la Procuración Penitenciaria, de la Defensoría de la Ciudad, de la PROCUVIN de la Comisión de Cárceles, entre otros.