Coronavirus y fosas comunes en Nueva York: la historia detrás de la isla Hart, la “Ciudad de los Muertos”

En 2010, el periodista de AP Adam Geller escribió un artículo con una historia detallada acerca de la Isla Hart, la isla fuera de la ciudad de Nueva York,

donde durante mucho tiempo, han sido enterrados los muertos que nadie reclama, los no identificados y los indigentes.

La semana pasada, mientras la ciudad de Nueva York se ocupaba de una cantidad en aumento de víctimas por coronavirus y el espacio reducido en las morgues, la ciudad anunció que la Isla Hart sería utilizada para los entierros de los muertos por el virus no reclamados después de 14 días en la morgue. Eso abrevió el período de tiempo que la ciudad mantendría los cadáveres no reclamados antes de ser enterrados en su “cementerio de pobres” en la Isla Hart.

Para quienes están interesados en saber más acerca de la Isla Hart y su extensa historia, les ofrecemos una mirada al artículo de Geller, Ciudad de los muertos, publicado el 31 de octubre de 2010.

Cuando se trasladan los cadáveres, cuatro mañanas por semana, el ferry está esperando.

Un camión refrigerado de la morgue de la ciudad sigue la calle Fordham hasta su parada, entre un concesionario de botes usados lleno de maleza, y una valla con cadena que advierte “Prison-Keep Off” (Fuera, prisión). Para los neoyorquinos que mueren sin el dinero, la familia o la identidad necesarios para obtener un funeral adecuado, el muelle más allá es el punto de embarque para un viaje de siete minutos al olvido.

Imagen satelital de la isla Hart. / Reuters

Imagen satelital de la isla Hart. / Reuters

El destino es Hart Island, 101 acres de arena barrida por el viento y árboles torcidos en las aguas 750 metros de la ciudad de Nueva York, a la altura de la zona del Bronx.

Si las más de 800.000 personas que descansaban en la isla en los últimos 141 años estuvieran vivas, sería la segunda ciudad más grande del estado. Muertos y enterrados, pueblan lo que es casi seguro es el cementerio público más grande del país. Pero no hay lápidas, elogios ni horarios de visita regulares.

De hecho, la mayoría de los neoyorquinos nunca han oído hablar de Hart Island. En una ciudad de 8,5 millones de vidas, tal lugar es probablemente una necesidad. Sin embargo, se considera fuera de los límites, es el hogar de historias que mejor no se cuentan.

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Al menos ese fue el caso hasta que Melinda Hunt lo descubrió.

“Este tipo era un adicto a la heroína y su novia lo estaba buscando; este es un veterano de Vietnam que tenía esquizofrenia y se suicidó”, dice Hunt, al describir algunos casos de los muertos que están en la Isla Hart.

Hunt es artista, aunque el cuadro de la Isla Hart que ha creado durante los últimos 19 años, desdibuja los límites de la descripción. Madre divorciada, con dos hijas que van a la universidad, se convirtió en la detective de la Isla Hart y una archivista de hecho.

Si sumamos todo esto, podría ser que no se adecue a la definición de arte que tienen algunas personas. Aunque en este último refugio de los olvidados, Hunt dice que su título en escultura de Yale y su habilidad con el lápiz, son solo el punto de partida.

El fin, tal como ella lo ve, es desenterrar almas pérdidas.

Hart, la sombría isla donde la ciudad de Nueva York entierra a los muertos no reclamados./ AP

Hart, la sombría isla donde la ciudad de Nueva York entierra a los muertos no reclamados./ AP

El hermano desaparecido

Si Michael Jones iba a encontrar su camino en la ciudad de los muertos en la Isla Hart, estaba claro que necesitaría una guía.

En 1992, el hermano de Jones, Vernon, llegó a Nueva York después de graduarse en la Universidad de Carolina del Norte. Encontró un departamento, se estableció como artesano y se inscribió en clases de teatro. Pero cuando volvió a su casa para Navidad y el vuelo de regreso estaba sobrevendido, su madre le rogó que se quedara.

“Detestaba la idea de que él viviera en Nueva York”, dice Michael Jones. “Pensaba que era un lugar peligroso y creo que tenía razón”.

Pocos días después, uno de los compañeros que vivía con su hermano lo llamó. Vern había ido al departamento de un amigo para celebrar Año Nuevo. Poco después de medianoche, se desmayó, según sus amigos le dijeron a la policía. Corrieron hacia un almacén enfrente del departamento y cuando regresaron, a las 12:30 a.m. del 2 de enero de 1993, había desaparecido para siempre.

Pasaron años. Michael Jones no se podía olvidar de su hermano mayor.

En 2008, comenzó a trabajar con un investigador privado y llegó a rastrear parte de la vida de su hermano en Nueva York. Así, buscando en Internet en Charlotte, Carolina del Norte, Jones encontró menciones de la sombría isla donde la ciudad de Nueva York entierra a los muertos no reclamados. Publicó un pedido abierto en un sitio web llamado findagrave.com, solicitando información.

La respuesta: tiene que ponerse en contacto con Melinda Hunt.