La historia de una víctima que anticipó su muerte y el Estado falló en evitarla

A M. ya nadie la despierta. Nadie le dice “gorda, levantate que está el mate”. Cuando logra pararse, apaga las luces que habían quedado prendidas. De noche las deja así para

dormir sin miedo, o con un poco menos. Las dos camas de su habitación siguen pegadas formando una más grande. Pero M. ahora está sola y la rutina que había armado con Florencia, su amiga y compañera de cuarto en una casa para mujeres víctimas de violencia, ya no existe.

M. supo que la convivencia había terminado el domingo 8 de marzo cuando su amiga Fátima Florencia Belén Acevedo apareció asesinada en un pozo de aljibe, en las afueras de Paraná, Entre Ríos. Jorge Nicolás Martínez, su expareja y padre de su hijo, la había matado. Primero la asfixió. Después la tiró, como basura. Lo hizo el domingo 1 de marzo pero el cuerpo fue encontrado una semana después, en el Día Internacional de la Mujer. Entonces era el sexto femicidio en un mes que apenas llevaba ocho días.

“Teníamos cuatro años de diferencia. Yo, 29 y ella, 25. Con Flo nos considerábamos hermanas”, dice M. Hace unos minutos salió de la habitación que compartían y dejó atrás el refugio para víctimas. Ahora, parada en el centro histórico de Paraná, mezcla presente y pasado al hablar de Florencia: “En la Casa de la Mujer tenemos un rincón especial donde tomamos mate. Todas las mañanas empezábamos el día ahí. Hoy ver ese rincón es un dolor muy grande porque no tengo a mi amiga”.

Concentración en la sede del Poder Judicial de Paraná. Desde el hallazgo del cuerpo de Fátima Florencia Belén Acevedo las marchas en reclamo de Justicia se suceden en la puerta de los Tribunales. (Foto Lucía Merle)

Concentración en la sede del Poder Judicial de Paraná. Desde el hallazgo del cuerpo de Fátima Florencia Belén Acevedo las marchas en reclamo de Justicia se suceden en la puerta de los Tribunales. (Foto Lucía Merle)