Evo Morales, al calor sus militantes: “Vinimos para saber cómo seguir, lo que diga el presidente es lo que haremos”

Están en ronda y toman una decisión: dirán “hermano”. Cuando canten, el verso será “Evo, hermano, el pueblo está contigo”. Descartan “querido” porque así, advierte una mujer, se le dice al

amante. Descartan “presidente” “porque Evo habla siempre de hermanos y hermanas, de la hermandad entre nosotros por sobre todas las cosas”, subraya otra de las mujeres que ocupan la primera fila de la ronda.

Son alrededor de cien bolivianas y bolivianos reunidos en el hall de la planta baja del hotel Bauen, en el centro porteño. Tienen cartulinas que dicen “Áñez golpista”, “Empadronamiento masivo para las elecciones 2020” y “Ley de garantías para frenar la represión”. Tienen trajes típicos del altiplano indígena: prendas coloridas y largas que las mujeres bolivianas defienden en la calle cuando cantan “la pollera se respeta, carajo”.

En el segundo piso del hotel, Evo Morales, que transcurre su asilo político en Buenos Aires luego de que se lo forzara a renunciar como presidente, está reunido con líderes departamentales del Movimiento al Socialismo (MAS), partido político que encabeza, y con referentes de movimientos sociales de Bolivia. En la vereda del hotel, sobre la avenida Callao, la primera señal de que es esa comunidad la que está reunida: a 30 pesos, una mujer vende cremas heladas embolsadas que en Bolivia se llaman “marcianitos” y que este domingo pueden ser de frutilla, chocolate, ananá o maracuyá.