Multitudinaria marcha en Madrid para exigir medidas urgentes frente a la crisis climática

El ambiente festivo durante las más de dos horas que duró la Marcha por el Clima, este viernes en Madrid, contradecía el diagnóstico apocalíptico de las pancartas: “Mañana será demasiado tarde”,

“No hay un planeta B”, “Se busca un futuro”, ”Nos fumigan”.

Miles de personas desbordaron cinco kilómetros de la capital española, sede en estos días de la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25), para reclamar “Justicia climática”.

El fervor de la marcha, que partió a las seis de la tarde de la estación de Atocha y llegó ocho y media a Nuevos Ministerios, no permitió precisar la cantidad exacta de manifestantes: para el gobierno español fueron cerca de 15.000 mientras los organizadores, eufóricos, hablaban de 500.000 asistentes.

Convocada por las plataformas Fridays For Future, Alianza por el Clima, Alianza por la Emergencia Climática y 2020 Rebelión por el Clima, a las que se sumaron las organizaciones chilenas Cumbre de los Pueblos, Sociedad Civil por la Acción Climática (SCAC) y Minga Indígena, la manifestación fue el puntapié inicial de la contracumbre, la Cumbre Social que se propone hacerle sombra a la Conferencia de las Naciones Unidas que sesiona aquí desde el lunes y durará hasta el 13 de diciembre.

La movilización de ayer buscó llamar la atención de los líderes reunidos para la cumbre de la ONU sobre cambio climático. /AFP

La movilización de ayer buscó llamar la atención de los líderes reunidos para la cumbre de la ONU sobre cambio climático. /AFP

La figura más anhelada del día, la activista adolescente Greta Thunberg​, debía encabezar la marcha pero las multitudes que se iban sumando a la procesión sobre el Paseo del Prado, bordeando el Jardín Botánico, volvieron imposible la maniobra de acercarla hasta la cabecera de la manifestación.

A un costado y arropada por la devoción de sus seguidores, la niña sueca, de aspecto frágil y mensaje contundente, abandonó finalmente la movilización para subirse al autito eléctrico rojo con el que se traslada por Madrid que la depositó en el escenario montado en Nuevos Ministerios, una explanada inmensa donde varias carteras del gobierno español tienen sede.