Ante miles de fieles en Bangkok, el Papa volvió a condenar la prostitución infantil en Tailandia

Ante 60 mil fieles en la misa multitudinaria que celebró en la tarde de este jueves en el Estadio Nacional de Bangkok, y que puso fin a la jornada en su

viaje a Tailandia que concluirá el sábado, el Papa volvió a condenar la difusión de la prostitución infantil y de adolescentes en este país, que es un centro mundial del turismo sexual. Ya se había referido al tema por la mañana, al hablar ante el primer ministro y los miembros del gobierno.

“Pienso en esos niños, niñas y mujeres, expuestos a la prostitución y a la trata, desfigurados en su dignidad más auténtica. Pienso en esos jóvenes esclavos de la droga y el sin sentido que termina por nuclear su mirada y cauterizar sus sueños. Pienso en los migrantes despojados de su hogar y familias, y en los otros que pueden sentirse olvidados, huérfanos y abandonados”, aseguró el Papa.

En su homilia, que pronunció en español ante la multitud emocionada y fascinada por su presencia y lo que decía, Francisco explicó que los que había citado “son parte de nuestra familia, son nuestras madres y nuestros hermanos. No privemos a nuestras comunidades de sus rostros, de sus llagas, de sus sonrisas y de sus vidas. Y no privemos a sus llagas y sus heridas de la unción misericordiosa del amor sanador de Dios”.

La homilia del Papa argentino abarcó temas evangélicos pero sobre todo, destacó la aventura de los misioneros “que se pusieron en camino y llegaron a estas tierras”.

“Han pasado 350 años de la creación del Vicariato Apostólico de Siam (1669-2019), signo del abrazo familiar producido en etas tierras. Tan sólo dos misioneros fueron capaces de animarse las semillas que desde hace tanto tiempo vienen creciendo y floreciendo en una variedad de iniciativas apostólicas.

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En Tailandia el 95% de sus 69 millones de habitantes son budistas. Los católicos representan una minoría de 400 mil fieles.

“El aniversario de los 350 años no significa nostalgia del pasado sino fuego esperanzador para que, en el presente, también nosotros podamos responder con la misma determinación, fortaleza y confianza.