Clarín en Barcelona: postales de una ciudad herida con olor a plástico quemado

El aire aún huele a plásticoquemado aquí, en el Paseo de Gràcia de Barcelona, donde el martes por la noche ardieron muchas de las 250 hogueras que la

ira del independentismo catalán encendió en toda la ciudad.

Fue, hasta ahora, el método más destructivo que el separatismo eligió para manifestar su repudio por las sentencias a los líderes soberanistasque esta semana fueron condenados a pasar entre 9 y 13 años en la cárcel por haber impulsado, hace dos años, una declaración unilateral de independencia que nunca remontó vuelo.

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Como si fuera el camposanto de una batalla decisiva, este miércoles los autos no pisan el Paseo de Gracia, la avenida más exclusiva de Barcelona por la cual, según algunas guías de viajes, circulan unas 10.000 personas por hora.

Malherido y aun supurante, el asfalto no olvida las llamas que hace horas ardieron sobre este pavimento y dejaron, como altares de la barbarie, cráteres de desobediencia civil.

Se salvaron, por ahora, las veredas de baldosas encastradas y decoradas con motivos marinos que Antoni Gaudí diseñó en 1904.