La mujer que quedó ciega por los golpes de su pareja asegura que la Justicia no la protege

Desde hace una semana que está intranquila, temerosa, atormentada. Susana Gómez está ciega a causa de los golpes que le dio Ariel Goncharuk en la casa que compartían. Desde hace

una semana el golpeador cumplió su condena y quedó en libertad.

Aunque la Justicia dispuso un régimen de restricción perimetral de 100 kilómetros (inédito por su extensión) y otras medidas preventivas, Susana no puede conciliar su sueño y vive en pánico. Es que según contó a Clarín, la custodia que ordenó el juez de Ejecución no se cumple como corresponde; el botón antipánico que le dieron desde el área de protección a las víctimas carece de mecanismos para ser usados por no videntes y el sistema de monitoreo electrónico se cayó dos días y no estaba operativo.

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“Estoy otra vez indefensa. No se cumple con lo que la misma justicia pidió. Tengo miedo de volver a pasar por lo mismo. El Estado no me protege”, planteó ante una consulta de este diario, la mujer que quedó ciega en 2010 cuando Goncharuk la atacó frente a los hijos.

Goncharuk completó los 8 años y seis meses de condena a mediados de setiembre. Pero antes, el juez de Ejecución Penal, José Villafañe, consideró que la pena estaba incompleta porque no realizó un curso de readaptación y concientización sobre violencia de género, que le impuso en su momento el Tribunal.

No obstante, a partir de un recurso de habeas corpus presentado por la defensa del condenado, el Tribunal de Casación accedió que a Goncharuk saliera de la cárcel de Florencio Varela sin asistir al curso. Entonces, el jueves 19, cerca de la medianoche quedó en libertad.

Aunque con algunas condiciones: se le colocó una tobillera electrónica y se le impuso una restricción de un radio de 100 kilómetros para no acercarse al domicilio donde vive Gómez junto a los 4 hijos de ambos que tienen entre 10 y 15 años.

El Tribunal Oral Criminal V de La Plata dictó la sentencia para Carlos Goncharuk, quien en junio de 2011 le provocó “doble desprendimiento de retina" por lo fuertes golpes que le dio a Susana Gómez, con quien en ese entonces vivía, en Lisandro Olmos, La Plata.

El Tribunal Oral Criminal V de La Plata dictó la sentencia para Carlos Goncharuk, quien en junio de 2011 le provocó “doble desprendimiento de retina” por lo fuertes golpes que le dio a Susana Gómez, con quien en ese entonces vivía, en Lisandro Olmos, La Plata.

En la misma resolución la justicia había dispuesto una “custodia dinámica y permanente”. Pero según Gómez, ese punto tampoco se cumple: “Me pidieron que acepte que se hagan rondines en mi domicilio a la mañana, a la tarde y a la noche. Eso no es lo que previó el juez de Familia Hugo Rondina teniendo en cuenta que yo soy una persona ciega, y como no quise aceptar esos rondines no tengo custodia, por lo que hago responable a la policía si a mi me pasa algo”, remarcó.

El abogado que patrocina a la víctima de violencia de género, Darío Witt, pidió a las autoridades de la comisaría 14 de Olmos -jurisdicción del domicilio de Gómez- que le asignen una vigilancia constante.

Esta mañana se habría presentado un oficial pero el abogado tiene dudas. “Susana tiene pánico, está con tratamiento psicológico y se pidió una licencia en el trabajo. Le dieron un aparato, que debe llevar siempre con ella, que está conectado con la tobillera que le pusieron a Goncharuk, marca que esta siga a más de 100 kilómetros”. El hombre fijó residencia en Merlo, a 110 kilómetros de La Plata. Pero, según denunció Witt -que preside la ong “Casa María Pueblo”, dedicada a asistir a mujeres vulnerables- esta semana el dispositivo estuvo desconectado por problemas de funcionamiento.

En el juicio oral que condenó a Goncharuk quedó constatado que antes de los golpes que dejaron ciega a Gómez se habían realizado 13 denuncias que nadie atendió. “Susana también teme a la justicia, porque dejó libre al hombre que la dejó ciega sin que haya cumplido el tratamiento para su violencia de género y ahora no cumple con las restricciones como corresponde”, agregó el abogado.

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