Después de Notre Dame: qué tan tóxica puede ser París hoy

Por James Glanz y Elian Peltier

El incendio en Notre Dame en abril destruyó el techo y la aguja de la catedral, que estaban cubiertos por 460 toneladas de tejas de

plomo. Las pequeñas partículas de parte del plomo se mezclaron con la columna de humo que se extendió sobre París.

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Entonces, ese polvillo con partículas de plomo se depositó en los edificios, parques y plazas, de acuerdo con los análisis realizados. También es probable que se haya abierto paso a través de las ventanas abiertas, los ductos de los equipos de aire acondicionado y otros sistemas de ventilación de los edificios.

A continuación presentamos lo que descubrimos sobre los riesgos potenciales, cómo lo manejaron las autoridades francesas y lo que se necesita saber si visitó París después del incendio o está considerando viajar hacia ese destino.

La respuesta de las autoridades fue lenta. Las primeras señales de que la contaminación con plomo era un problema fueron descubiertas dos días después del incendio, en una guardería en la central de policía enfrente de la catedral.

Sin embargo, la respuesta fue dudosa:

Las autoridades cerraron dos guarderías para los hijos de los oficiales, mientras le permitieron a otros niños del público en general, jugar durante semanas o meses en los patios de las escuelas y guarderías, y a sentarse en aulas cuyas superficies estaban contaminadas.

Las autoridades esperaron un mes antes de llevar a cabo las primeras pruebas de contenido de plomo en las escuelas públicas cercanas, dejando a los niños, quienes están bajo mayor riesgo, expuestos a altos niveles de plomo.

Las autoridades de la ciudad y sanitarias no tuvieron un panorama completo de las escuelas que podrían haberse contaminado, ya que hicieron las pruebas recién a fines de julio, más de cuatro meses después del incendio.