Me dirijo a Ud. con el respeto y reconocimiento que su investidura merece:

Luego de escuchar atentamente cada uno de sus últimos discursos y de analizar profunda y comprometidamente nuestra realidad me pregunto, una y otra vez, me perdi de algo o me volvi a equivocar?  Antes que nada, le quisiera aclarar que no respondo a ninguna fuerza politica del presente ni del pasado.  Soy, como muchos otros, una ciudadana argentina que por convicción creció, se educó y morira en su tierra natal.