La sociedad se está involucrando en la política, era hora. Hasta los programas de humor se dedican a invitar oficialistas y opositores. Alguno dirá que es un poco frívolo, pero por algo se empieza. La ola de autoritarismo feudal con pretensiones progresistas está llegando a su fin.Y por mucho tiempo quedará el sabor amargo del miedo a quedarnos sin democracia, sin libertad. Y nada tengo de neo liberal ni que le saquen el neo, pero adhiero a la libertad tanto como desprecio el fascismo como el estalinismo, las enfermedades más conocidas de la opresión. Hubo un encuentro casual entre feudalismo del interior y autoritarismos residuales.Por Julio Barbaro