Estado Voyeur
La TV que se nutre, licitamente, del caos social. Mujeres urgentes.En la desesperación por pertenecer, la debacle de la mujer ...
La TV que se nutre, licitamente, del caos social. Mujeres urgentes.En la desesperación por pertenecer, la debacle de la mujer ...
Crecimiento de la miseria, narcotrafico al acecho y el verso de la urbanización. Cuando cae la tarde, en el invierno, ...
Persiste la confusión entre Pandillas y Maras. Chiche Gelblung y un informe sobre “Las Maras” atravesado por la utopia.El tema ...
Aunque es un hombre que ha viajado mucho en su vida, dificilmente haya tenido Mario Blejer una travesia parecida a ...
Su decisión, que desvela a todos los hombres y mujeres del poder en la Argentina, está basada en una convicción clara: sólo se sentará en el sillón presidencial del BCRA si tiene el aval de la Justicia y el de la oposición política, además de la propuesta kirchnerista. Esa condición, a esta altura del escándalo institucional en el que quedó envuelto el país en los últimos días, convirtió la asunción de Blejer casi en una utopía.
Blejer llegará a Buenos Aires a media tarde y, al menos hasta subirse ayer al avión que lo trae de sus vacaciones, no tenía agendada para hoy reunión alguna con la Presidenta ni con ningún otro funcionario. De todos modos, con el antecedente del Gobierno enviándole un patrullero a una jueza a su propia casa para acelerar la batalla judicial, es probable que alguien vaya a esperar a Blejer al aeropuerto para tratar de convencerlo de ir al Central.
El Cronista ha venido informando paso a paso las presiones oficiales para que Blejer sea el reemplazante de Redrado y pueda aliviar con las medallas de su trayectoria en las finanzas internacionales el papelón cada vez más evidente en el que se transformó el descabezamiento del Banco Central. Fuentes cercanas al actual director del Banco Hipotecario Nacional habían rechazado el anuncio prematuro de Amado Boudou, quien el miércoles reveló en conferencia de prensa que Blejer venía a hacerse cargo del lugar de Redrado. Un día después, esas mismas fuentes insistían en que el hombre seguía esquiando tranquilo en Francia para dejar pedaleando en el aire otra vez al ministro de Economía, que lo volvía a ubicar públicamente en el Central.
El doble paso en falso de Boudou, que despertó durante el fin de semana las intrigas internas de todos los funcionarios kirchneristas que le guardan algún encono, hizo que Néstor Kirchner distribuyera desde la Quinta de Olivos un pedido de prudencia para el caso Blejer. Por eso, ayer en el Gobierno muchos reconocían el enorme grado de dificultad que tendrá jugar ‘la carta Blejer‘ después de enterarse del pedido de ‘consenso‘ con el que el banquero envolvió en papel de regalo su respuesta a diez mil metros de altura.
Ya bastante tienen los Kirchner con las dificultades en la Justicia. La victoria parcial que Redrado consiguió el viernes tras el fallo de la juez María José Sarmiento generó un terremoto en Olivos, que el Gobierno intentará remontar desde hoy temprano buscando un juez que le apruebe su apelación y le devuelva el oxígeno para avanzar con el pase de los 6.500 millones de dólares de reservas del Fondo del Bicentenario al Tesoro.
Pero despejar el horizonte judicial (cada vez hay más coincidencia sobre que el caso llegará a la Corte Suprema) y conseguir una salida rápida de Redrado, tal como lo pide Blejer, será tan difícil como que Néstor y Cristina se avengan a consensuar su eventual llegada a la presidencia del Banco Central con la oposición. ‘Si nosotros vamos a tratar hoy de frenar el decreto de remoción de Redrado porque aparta al Congreso de su función natural, ni se nos ocurre que el oficialismo venga a proponernos un acuerdo de consenso para reemplazarlo por Blejer, o por cualquier otro‘, se sinceraba anoche un legislador de la UCR, el partido opositor que conserva mayor poder en el Congreso.
Así las cosas, y en medio del conflicto de poderes desatado en los últimos días, lo más probable es que los Kirchner se inclinen por algunos de los directores más confiables que tienen en el Banco Central para presidirlo. Eso, siempre y cuando puedan desplazar al "Golden Boy" que mimaron durante seis años y que ahora se les ha convertido en una pesadilla que aún no termina.
Fuente : El Cronista