Lo de Osvaldo Papaleo supera cualquier record mundial.
Pero la gran hipocresia, como obra esencialmente humana, necesita ser cohonestada, reconocida, refrendada e incluso aplaudida. Auspiciada…  casi abrigada…  y  hasta patrocinada. De todos los actos y discursos públicos que se hicieron para violentar la libertad de prensa,  hubo uno realmente extravagante hace pocos dias… en Mataderos.     Papaleo quiso ser orador… y le dieron luz verde. Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse