Se perdió definitivamente el 7-D. Es lo que es: una enorme derrota política. Esa preocupada reflexión salió de la boca de un funcionario del kirchnerismo, realista y preciso. Durante siete meses, la Presidenta y su gobierno apostaron toda la suerte política a ese mítico día. No se detuvieron en cacerolazos ni en huelgas; el 7-D borraría toda la adversidad de los últimos tiempos.Por Joaquín Morales Solá