Si la presidenta Cristina Kirchner no hubiera aclarado anoche en la Bolsa de Comercio que el pago final del Boden 2012 era un motivo de reflexión y no de festejo, éste habría tenido un clima extraño. Salvando las distancias, se habría asemejado a la celebración de alguien que logra cancelar la última cuota de un gravoso préstamo hipotecario en dólares.Por Néstor O. Scibona