Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez;pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado.N. Maquiavelo. El Príncipe.

Esta semana la Presidente de la Nación reclamó que le tengan miedo. A ella. “Un poquito”, dijo.Un poder ensimismado que pretende dar miedo. Por Jorge Raventos