La catástrofe ferroviaria de Once, con su balance de centenares de víctimas –más de medio centenar, fatales- golpeó al gobierno como un demoledor cross a la mandíbula y lo dejó sin reacción, aturdido (Hebe de Bonafini empleó inclusive una expresión más fuerte para referirse al secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi). Por Jorge Raventos