LA CALAVERA DEL MILLONARIO MUERTO

En un pais de otro mundo, erase un dia un patriarca que agonizaba… sereno…era el patriota mas bueno que tuvo aquella comarca. Como sombra de la parca,ese dia… un mal señor le contó… de un mausoleo que le hicieron en su honor, y alli… con gran estupor le respondió  suplicante… quiero una tumba chiquita…yo se, que … cuanto mas grande. mas chico… es el que la habita… (G.A.Bunse  Poemas de la Argentina tragica). por el Lic Gustavo Adolfo Bunse   
      

Misterios electorales a laluz del Yin y el Yang

El sabado 13, uno de los encuestadores serios que el  oficialismo consulta (para  enterarse de la realidad que otros encuestadores  suelen dibujar), adelantó que la señora de Kirchner podia alcanzar los 50 puntos en las primarias del domingo 14. Leido el lunes 15 ese estudio parece visionario, pero el  sabado, cuando el entorno de la candidata lo examinó, algunos de los miembros de ese circulo estimaron que se encontraban ante “una exageración”,  “un delirio”, incluso.por Jorge Raventos

Otro clavo para el ataud

“Podria hablarse de ello con tristeza e indulgencia si no fuera porque habia sacado miles de millones de las arcas del Estado, cometiendo –el y su gente- estos actos de rapiña en medio de cementerios de gente muerta por hambre, cementerios que se veian desde las ventanas del palacio”. Ryszard Kapuścińki
Pido anticipadas disculpas por la autorefencia en la que se convertira, a poco de comenzar, esta nota. Pero no la realizare a titulo de vanagloria sino, en la medida en que mis pronósticos son confrontados diariamente con los resultados de supuestas encuestas, para fortalecer la esperanza de la ciudadania en un cambio de rumbo para la República.Por Enrique Guillermo Avogadro

RETOMAMOS LA PLUMA….

Durante siete años estuvimos presentes con nuestra palabra en esta columna semanal en forma casi ininterrumpida.  Diversas circunstancias personales nos alejaron unas semanas, por lo cual pedimos disculpas a nuestros lectores pero volvemos ante los numerosos llamados y mails recibidos extrañando nuestra acostumbrada presencia.Por Alejo Neyeloff