Hace mucho tiempo que venimos sosteniendo que Kirchner habia entrado en la etapa depredatoria. Su primer objetivo era golpear a todo aquel que consideraba su enemigo. Arrasar con todo lo que encontraba a su paso. Podia tratarse de una estrategia de tensión y confrontación permanente, que llevara a una división profunda de la sociedad que pusiera de su lado a un segmento suficientemente importante como para asegurarle el retorno al triunfo electoral y la continuidad en el poder.