Como es habitual, tanto CFK, como EL, en cada oportunidad en que se producían visibles y sonoras protestas por parte de amplios sectores de la sociedad, se fueron a inaugurar algo o brindar un monólogo bien lejos del ruido del reclamo. Y si el ambiente seguía caldeado, unos días en el Calafate nunca vienen mal.Por Ernesto Bobek Cáceres