Rosario vive hoy a sangre y fuego, lo que permite que el narcotráfico se arraigue cómodamente en una Ciudad santafesina que supo ser pujante, cálida y apacible, siendo estos atributos bien aprovechados por los mercaderes de la muerte para doblegarla comprando voluntades y hostigando  a sus pobladores, con el homicidio como única respuesta.-envio especial Total News-TNA-