Después de almorzar con el Papa en la residencia Santa Marta de El Vaticano (adonde llegó con una comitiva de 33 personas), la señora de Kirchner se encargó de destacar que Francisco “”no está preocupado por la gobernabilidad del país”. La Presidente quiso así desmentir a monseñor Guillermo Karcher, argentino, jefe de protocolo papal y muy cercano al Pontífice, quien había mencionado aquella inquietud días antes de la visita. La Casa Rosada pretende que el tema de la gobernabilidad no sea meneado en público, pero los comentarios abundan por la convergencia de varios factores.Por Jorge Raventos