Aunque en palacio se conjeturaba que el 18 de abril sería una jornada incómoda para la Presidente (motivo por el cual su camarilla había aconsejado una semana antes  que ese día ella estuviese prudentemente lejos de la Argentina), ni los más precavidos imaginaban las dimensiones ni la extensión de la protesta que recorrió barrios, pueblos y ciudades del país.Por Jorge Raventos