La gente cree que el destino es como un río que fluye en una sola dirección…Pero yo le he visto la cara al tiempo y es como un océano en la tormenta.
Los opositores siguen sorprendiéndome con su permanente ingenuidad. Hay un viejísimo adagio que afirma que hasta la segunda vez que me traicionas, la culpa es tuya; la tercera, ya es mía.Por Enrique G Avogadro