Otro escandalo en Aerolineas Argentinas. Cuentas que no cierran, información poco clara y, cómo no, una pelea gremial. El desencadenante, revelado por una inspección interna, volvió a ser insólito: a pesar de tener disponible un simulador de vuelo para Boeing 737-500 en Ezeiza, la compañia decidió hacer la instrucción de sus pilotos en Auckland, Nueva Zelanda.