La opinión pública argentina y su ciudadania transitan unas semanas de calma chicha, que para los navegantes es aquella que transcurre entre dos tormentas. En nuestro caso es como si asistieramos a una obra de teatro para la cual se realizó el ensayo final, con todos los actores y luego viene “el bueno”, o sea la actuación verdadera, la concluyente, a partir de su estreno.por Alejo Neyeloff