En esta Argentina nuestra, ¿sigue siendo nuestra o se la apropió Cristina? nada tiene valores, todo tiene precio. Nada es sagrado, todo puede tergiversarse, manipularse, mentirse, acomodarse, degradarse o ensalzarse; depende de las circunstancias y necesidades del gobierno. Se actúa sin pudor y con impunidad total. La verdad ha muerto. El FPV la enterró. Por Malú Kikuchi