Solo esto faltaba para lograr la disolución total de la sociedad argentina. Esta semana se ha conseguido destrozar la disciplina de dos Fuerzas de Seguridad orgullosas de su formación y que calladamente hicieron de la defensa de fronteras y costas epopeyas construidas por la vocación de servicio y el amor a la Patria de sus integrantes. Es, quizás, la frutilla de este postre asqueroso preparado por expertos en convertir países en amontonamientos sin identidad, tradición ni futuro.