A nuestra Argentina, a la suya y la mía, le pasan cosas, muchas son feas y muy preocupantes. Olvídese del país de las maravillas que nos venden casi a diario por cadena nacional, frente a un siempre idéntico grupo de perritos de luneta que asienten, aplauden y sonríen, se diga lo que se diga.Por Malú Kikuchi