La última guerra de Cristina Kirchner es por la conquista de la semántica. ¿Deberá llamarse default su cesación de pagos, si ésta ocurriera? ¿O deberá buscarse, como ella quiere, un término que describa a una Presidenta perseguida por jueces extranjeros, por acreedores insaciables y por conspiraciones de envergadura mundial? Esa guerra es la prueba de que no está dispuesta a dejar sus huellas en una solución, aun cuando ésta sucediera sobre la hora final.Por Joaquín Morales Solá