Segunda parte de La Clínica de Mujeres Anasagasti:Podríamos recorrer cualquier hospital de salud mental de día y encontrar, más estabilidad, que en la Clínica de Mujeres Anasagasti. Allí donde el patetismo engalana el leopardo sucio y el olor a pelo quemado, enciende, con fervor, el espanto de quien escribe.Por Laura Etcharren