La estrategia oficial del “vamos por todo” se despliega por los bordes de la Constitución. Por ahora las operaciones de defensa la detienen, pero la experiencia indica que el gobierno es más bien atropellador que cauteloso. La experiencia también indica que órdenes de la Justicia (y de la propia Corte Suprema) han sido desacatadas.Por Jorge Raventos