El intendente reaccionó al escándalo con el oficio de un típico peronista pragmático: Reincorporó a Belén Mosquera y echó al pobre funcionario de Tránsito. Cabandié se aferró a un ultrismo bobo que amenaza con hundir la última semana de campaña del oficialismo. Una fisura que crece el interior del poder.Por Ignacio Fidanza