El desafío que planteó el vicegobernador Carlos Ciurca al rechazar la reelección de Cristina y apostar por Scioli, esconde una maniobra más amplia: sepultar la opción de Paco Pérez de pelear por un nuevo mandato y erigirse en sucesor. La pelea con Juan Carlos Mazzón, el otro hombre fuerte del peronismo mendocino.