Desde el último dia de octubre, despues de haber lanzado a 4500 inspectores de la AFIP y a una legión de policias, gendarmes y prefectos a controlar las casas de cambios, y de establecer un control masivo, de criterios desmedidos, hermeticos y discrecionales sobre los buscadores de dólares, en el gobierno cundió el desasosiego: ¿no estarian acariciando a un tigre? Muchos se preguntaron si Nestor Kirchner, de seguir con vida, hubiera avalado una agresión de ese tipo contra los ahorristas, si no hubiera sido mas cauteloso, si no hubiera temido las reacciones sociales que puede provocar un “efecto corralito”. Esas preguntas constituian criticas disimuladas.Por Jorge Raventos