El cristinismo se está comiendo sonoros y previsibles cachetazos. Por supuesto que tienen un elevadísimo costo político, y en breve veremos cabezas rodar. No será la de Aníbal Fernández, ni la de Boudou. Pero estemos atentos porque algún miembro del gabinete y hasta algún “chiko” de La Cámpora puede ser destinatario de la ira de quien les compró espejitos de colores convencida por éstos que se trataba de esmeraldas del tamaño de una sandía. Por Ernesto Bobek Cáceres